Desde la playa de Trengadín hasta la de Ris a través del Paseo de la Costa de Noja

Desde la playa de Trengadín hasta la de Ris a través del Paseo de la Costa de Noja

Entre la ría de Quejo y la punta del Brusco se encuentra Noja, uno de los tesoros ocultos en la costa cántabra de España. Con sus playas doradas y un sendero de cuento, este municipio cautiva a todo aquel que lo visita. 

En esta ocasión, la aventura comenzó en el corazón del municipio, donde la presencia de la Iglesia de San Pedro, testigo del paso de los siglos, marcaba el inicio de nuestro recorrido. Después de visitar la Plaza de la Villa partimos hacia la dorada orilla de la playa de Trengandín, un enclave paradisíaco que se extiende a lo largo de aproximadamente 6 kilómetros. Con una orientación al noreste, esta playa ofrece un refugio de tranquilidad, ideal para aquellos que buscan un descanso lejos del bullicio. Es especialmente recomendable para la práctica del buceo, revelando en la bajamar multitud de rocas, piscinas naturales y pequeñas pozas que invitan a sumergirse en sus aguas poco profundas.

A un costado de la playa, se encuentra la entrada al Paseo o Ruta de la Costa. Ahora con el distintivo ‘Sendero Azul’ que otorga la Fundación Europea de Educación Ambiental (FEE), sus dos kilómetros de senda bordean los acantilados y se pierde en el horizonte. Con cada paso, la naturaleza no hacía más que sorprender. Se convirtió en un viaje sensorial, donde el aroma a sal y el sonido de las olas se entrelazaban con la vista panorámica del paisaje que podías admirar tranquilamente desde de bancos ubicados a lo largo del camino.

Pero Noja guardaba más que paisajes; a cada paso, nos encontramos con sorpresas que despertaban nuestra curiosidad. Formaciones rocosas esculpidas por el tiempo nos contaban historias milenarias, mientras que estructuras como el búnker de artillería de 1940 nos recordaban épocas de conflicto y resistencia, así como una casa de baños y las estructuras de lo que fue un antiguo vivero de mariscos. Además, las calas escondidas y ensenadas secretas aparecían ante nuestros ojos, revelando la riqueza natural de este rincón costero.

Al llegar a la playa de Ris, el final de nuestro paseo estaba marcado por las icónicas gafas gigantes de Noja, una invitación para acercarse y fotografiar el paisaje. Al bajar a la playa, la finísima arena se extendía a lo largo de cuatro kilómetros y frente a ella se alza la isla de San Pedruco, habitado por miles de gaviotas y custodiado por una antigua ermita que data del siglo XVI.

Tras un merecido descanso en la arena dorada, recorrimos de nuevo los 2 kilómetros del Paseo de la Costa para regresar al punto de partida y despedirnos de Noja, un destino imprescindible para aquellos que buscan la belleza en cada rincón de este mundo.

@pincelviajero

🇪🇸 Noja | Parte 1 🌿 Si te gusta el senderismo fácil, la Ruta de La Costa de Noja es para ti. 🌊 2 kilómetros de pura naturaleza y brisa marina que unen las playas de Ris y Trengandín. 📝 Si quieres más información visita pincelviajero.com #noja #senderismo #cantabria #España #pueblosmasbonitosdeespaña #cantabriainfinita #travelblogger #spain #asmr #pincelviajero

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